¡Como México no hay dos! - Esta frase que hincha pechos y lanza uno que otro gracias a Dios espontáneo, es parte de la vida diaria del país de Peter Pan. Ese país donde el surrealismo se da de manera natural, no hay que esforzarse por encontrar las imagenes, los hechos ,los sonidos, los olores, todo parece de un lugar imposible de inventar, mucho menos de crear. Pero para eso del invento y la creación, el mexicano se pinta solo.
En ese país surrealista, donde puedes estar en una sesión gratuita al aire libre viendo "Macario" y en su escena más triste, un indigente sentado al lado tuyo suelta un "pobresitos". Ese país que se esta quedando atrapado en su historia, en ese espiral que tan bien explica Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad.
Este país que ha promovido la Doctrina Estrada que en algún tiempo nos sirvio para mantenernos como un país independiente, pero hoy en este mundo tan global, amenaza con quedar en solo uno de los grandes aportes mexicanos a la diplomacia mundial.
Este país lleno de contradicciones, donde se puede exonerar asesinos y además mantenerlos con grandes sueldos de por vida. Pero donde también se puede acusar a extranjeros de intervenir en los asuntos internos del país y amenazar con echarlos si no cierran la boca y se limitan a disfrutar de nuestro grandioso folclore, lindos destinos turisticos, colores imposibles y gran simpatía. Porque eso sí, somos los grandes anfitriones, nos encanta que vengan nuestra casa, pero por favor nada de opinar sobre como la manejamos.
Porque para todo hay matices, el Art. 33 dice que "los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país". Pero se nota que hay huecos en nuestras leyes, porque y ¿que pasa con los asuntos económicos, los de derechos humanos, los sociales, los laborales, etc?. Bueno, unos dirían que una cosa es que inmiscuyan y otra que nosotros los hagamos inmiscuirse, hay matices para todo. Con todo esto, dan unas ganas de pensar en el autoexilio asistido todos los días.
En ese país surrealista, donde puedes estar en una sesión gratuita al aire libre viendo "Macario" y en su escena más triste, un indigente sentado al lado tuyo suelta un "pobresitos". Ese país que se esta quedando atrapado en su historia, en ese espiral que tan bien explica Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad.
Este país que ha promovido la Doctrina Estrada que en algún tiempo nos sirvio para mantenernos como un país independiente, pero hoy en este mundo tan global, amenaza con quedar en solo uno de los grandes aportes mexicanos a la diplomacia mundial.
Este país lleno de contradicciones, donde se puede exonerar asesinos y además mantenerlos con grandes sueldos de por vida. Pero donde también se puede acusar a extranjeros de intervenir en los asuntos internos del país y amenazar con echarlos si no cierran la boca y se limitan a disfrutar de nuestro grandioso folclore, lindos destinos turisticos, colores imposibles y gran simpatía. Porque eso sí, somos los grandes anfitriones, nos encanta que vengan nuestra casa, pero por favor nada de opinar sobre como la manejamos.
Porque para todo hay matices, el Art. 33 dice que "los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país". Pero se nota que hay huecos en nuestras leyes, porque y ¿que pasa con los asuntos económicos, los de derechos humanos, los sociales, los laborales, etc?. Bueno, unos dirían que una cosa es que inmiscuyan y otra que nosotros los hagamos inmiscuirse, hay matices para todo. Con todo esto, dan unas ganas de pensar en el autoexilio asistido todos los días.
