Lo sé, estamos en tiempos de crisis, pero ¿saben? hemos llegado a la conclusión de que la economia es como críar un hijo. No importa lo que hagas, ni si lo haces con las mejores intenciones o no, siempre habrá algo que invariablemente saldrá mal.
Economia
domingo 22 de febrero de 2009
Publicado por La SandY en 18:55 2 comentarios
Etiquetas: world conflict
Notas de olvido y recuerdos
Hace unos días empecé a leer "La invención de la soledad" de Paul Auster, me atrapó desde el principio el primer relato del libro: "Retrato de un hombre invisible", donde el autor debe enfrentarse a la muerte de su padre. Recolectar sus cosas y encontrarles un destino, ahora que la persona no esta. Pensé tanto en mi padre y en como pasó la muerte de mi abuelo. El encontrarse con que sus cosas ya no serían usadas, no por ese alguien que les daba significado. Significado que a varias generaciones nos regalarían recuerdos para nuestra propia historia.
"Descubrí que no hay nada tan terrible como tener que enfrentarse a las pertenencias de un hombre muerto. Los objetos son inertes y sólo tienen significado en función de la vida que los emplea. Cuando esta vida se termina las cosas cambian, aunque pertenezcan iguales. Están y no están allí, como fantasmas tangibles, condenados a sobrevivir en un mundo al que ya no pertenecen...
Fueron momentos casi oníricos que trajeron a mi mente la imagen de mi padre como protagonista en un primer plano y el lugar de trabajo de mi abuelo peluquero y beisbolista , como ambiente.
"Cada que abría un cajón o metía la cabeza en uno de sus armarios, me sentía como un intruso, un ladrón saqueando los lugares secretos de la mente de un hombre. Tenía la sensación de que mi padre entraría en cualquier momento, me miraría con incredulidad y me preguntaría que demonios estaba haciendo. No parecía justo que no pudiera protestar; yo no tenia derecho a invadir su vida privada".
Y más que la muerte en sí, me tocó más lo que hubiera podido sentir mi padre, que ha sido un hombre corregido y aumentado, en el buen sentido. Un hombre dulce, inteligente y con gran sentido del humor, en medio de ese cansancio de la despedida.
Mi relación con mi abuelo tenía muchos tintes, muchas distancias pero también muchas complicidades. Siempre me molestaba por mi soltería, por mi no maternidad, por mi inestabilidad e intelectualidad, por mi no ser como mis primas: "alguien más normal". Pero también, la última vez que discutimos mi espíritu viajero, que para él no estaba muy bien que digamos. Por que una cosa era viajar para ir a visitarlo, y otra andar viajando solo por conocer el mundo. Uno iba a los lugares para visitar a la gente, decía. Ese día me regalo unos dólares para mi próximo viaje, con el que él por supuesto no estaba tan de acuerdo, me lo dijo haciendo un guiño. Pero bueno, mi abuelo sabe que en el fondo siempre tengo guardado ese vestido blanco, por si un día,...como dice la Tiaré. (Aunque él ya no lo vaya a ver)
"Descubrí que no hay nada tan terrible como tener que enfrentarse a las pertenencias de un hombre muerto. Los objetos son inertes y sólo tienen significado en función de la vida que los emplea. Cuando esta vida se termina las cosas cambian, aunque pertenezcan iguales. Están y no están allí, como fantasmas tangibles, condenados a sobrevivir en un mundo al que ya no pertenecen...
Fueron momentos casi oníricos que trajeron a mi mente la imagen de mi padre como protagonista en un primer plano y el lugar de trabajo de mi abuelo peluquero y beisbolista , como ambiente.
"Cada que abría un cajón o metía la cabeza en uno de sus armarios, me sentía como un intruso, un ladrón saqueando los lugares secretos de la mente de un hombre. Tenía la sensación de que mi padre entraría en cualquier momento, me miraría con incredulidad y me preguntaría que demonios estaba haciendo. No parecía justo que no pudiera protestar; yo no tenia derecho a invadir su vida privada".
Y más que la muerte en sí, me tocó más lo que hubiera podido sentir mi padre, que ha sido un hombre corregido y aumentado, en el buen sentido. Un hombre dulce, inteligente y con gran sentido del humor, en medio de ese cansancio de la despedida.
Mi relación con mi abuelo tenía muchos tintes, muchas distancias pero también muchas complicidades. Siempre me molestaba por mi soltería, por mi no maternidad, por mi inestabilidad e intelectualidad, por mi no ser como mis primas: "alguien más normal". Pero también, la última vez que discutimos mi espíritu viajero, que para él no estaba muy bien que digamos. Por que una cosa era viajar para ir a visitarlo, y otra andar viajando solo por conocer el mundo. Uno iba a los lugares para visitar a la gente, decía. Ese día me regalo unos dólares para mi próximo viaje, con el que él por supuesto no estaba tan de acuerdo, me lo dijo haciendo un guiño. Pero bueno, mi abuelo sabe que en el fondo siempre tengo guardado ese vestido blanco, por si un día,...como dice la Tiaré. (Aunque él ya no lo vaya a ver)
Publicado por La SandY en 09:06 2 comentarios
Etiquetas: internal conflict, memories, music
De amores platónicos
viernes 6 de febrero de 2009
Publicado por La SandY en 21:08 6 comentarios
Etiquetas: internal conflict, world conflict
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