... y comencé a viajar 'en sucios trenes que iban hacia el Norte'.
¿Cuando tenía 24? ese fue un año muy emocionante.
A los 23 tuve mi primer trabajo en la legalidad, a los 24, fruto de tanta importancia ejecutiva pude comprar mi primer auto: 'El nano', un carrito tinto de cuatro puertas. Gasté 5 mil pesos fuera de mi presupuesto en dos puertas que nunca iba a necesitar. El hermano que me llevó a comprarlo sugirió que era mejor para cuando tuviera hijos, y que meterlos y sacarlos jodian los asientos. Sí, han pasado sus años, el nano se fue a otras manos y los hijos no han llegado. Me doy cuenta que era un auto-consejo que solo dijo en voz alta.
Aunque ya sabía manejar, fue la primera vez que saque licencia de manejo. Estaba empezando a ser grande (ey). 'El nano' duró guardado 15 días en la cochera, porque aunque sabia conducir, no sabía estacionarme. Tomé un curso express, aprendí las artes de la estacionada y fui a hacer el examen para mi licencia. La necesidad, que es la madre de todas las grandes hazañas, me hizo pasarlo.
Ese año también viaje mucho, fue la última vez que visite la Isla. Iba a acompañar a una amiga a divorciarse, al final ella no pudo y me fui sola, ella se divorcio a la distancia. Fue la última vez que caminé por el malecón, que puse los pies en el Caribe y que vi a A.H. después de 6 años de historia. En ese viaje me despedí de los héroes olimpicos y de las celebridades bohemias, podríamos decir que le baje de trova. Fue la última vez que baile salsa con el mulato de ojos increíbles en el Turquino, y sudé a mares con el clima de la pascua isleña. Cuando partí del aeropuerto José Martí, claramente lloré hasta C. de México, como despidiendome por un largo tiempo.
Luego el verano se puso sabroso. Recibí una propuesta para viajar a Europa de interprete, sería la primera vez que cruzara el charco. Renuncie a mi trabajo. Con el fondo de ahorro me pasé 3 meses en el viaje mítico del mochilazo por Europa (pesadisimo mochilazo por cierto, la experiencia lo fue aligerando). La hice de interprete dos semanas al sur de Francia, comprobé que todo el francés que me eché por 4 años, servía para más que pasar notas y poder saludar a los profes. Pude tener conversaciones interesantes en la lengua de Gauguin y pedir de comer lo que quería comer y no lo que sabia pedir de comer. También descubrí que en la República Checa la gente como segunda lengua tenía el alemán y no el inglés, mi trabajo terminó en el sur de Francia y me volví una integrante más de esa comitiva. Terminado el trabajo seguí el viaje sola por unos cuantos países más.
Participé en un work camp. Allí descubrí mis dotes como 'maistra' de obra (ñila), vi de primera mano los problemas y las risas que surgen de las diferencias de culturas. Fueron tiempos de excesos que me hicieron, en Amsterdam, hablar con Anna Frank y ver pasar a mi lado a Van Gohg guiñendome un ojo -como sugiriendo que no crea todo lo que vea-. Ver de primera mano la magia que de Barcelona que una vez me contó A.H., dormir donde jamás pensé y comer cosas que después olvidaría su nombre. Europa se materializaba y no era más: un lejano ojalá.
Resumiendo, fue el año que significó el termino definitivo de una etapa de mi vida, me volví una comunista ahora desde París, mis gustos se empezaron a "aclarar", y otras cosas más que ya no voy a enumerar...por fin mi maravilloso oscuro pasado se quedaba atrás. Mi mundo creció.
J. Sabina, Cuando era más joven
3 comentarios:
Qué bonito post de remembranza!!
Hasta que no lo puse en letras, los 24 años nunca me parecieron tan relevantes : )
Oye, te pongo un link desde la bitácora, no?
ijole si, q barbaridad. yo lo pense hasta que tu lo pusiste y s para mi si fue como un año especial.
x el link no problem.
Publicar un comentario en la entrada