Estoy empezando un poco tarde el año, pero como por allí se dice: mejor tarde que toda lagañosa. Verán, el haber pasado en casa por el embarazo, parto y posterior cuidado de las crías de Lua, me ha traído un aprendizaje maravilloso en muchos aspectos de mi vida. Pasé sustos, angustias, llantos, hartazgos, risas, sorpresas, en resumen: me maravilló tanta novedad. Y bueno, entre las tantas nuevas -que les digo, hubo para aventar pa' arriba-, resulta que una de las perritas venia con un, llamemoslo "detallito de fabricación". Debo confesar, que el descubrimiento de dicho detallito me costo 3 semanas, no fuí lo suficientemente observadora con las hijolinas de mi Lua. Resulta que casi me da algo cuando, de repente, veo a dos perras -al mismo tiempo- patas pa'arriba. Ey, el detallito lo tenia en dichas sean sus partes. O sea, vi una colita normal y otra ... mmm rara.
En chinga, puse patas pa' arriba a las tres, para ver cual era la presentación correcta de dicha parte del animal, le tome fotos a una buena y a la del "detallito". Y se la mandé a una amiga veterinaria, para que me dijera que ondas. Se podrán imaginar la preocupación que pasé. Ella me hizo unas preguntas y me dijo que era muy raro el caso, pero que tal vez era una hernia. El pex aquí es, que la noche del parto, Pillo me recalcó que con cuidado asistiera a las crías en su nacimiento porque si las jalaba de más les podría hacer una hernia que luego se debería operar. Bueno, hasta allí yo no podía con la culpa. Hasta que Ivo, me dijo que no, que las hernias en los órganos sexuales pues no se hacían así, que yo no tuve que ver, que la perrita venía así de fábrica. ¡Uyyy que alivio!
Seguí las indicaciones de tratarla con más cuidado que a las otras, de evitar que los niños la jalonearan, etc. Hasta antier que, tuvimos la cita con el veterinario para vacunarlas y ya poder entregarlas a sus nuevas familias. A él ya le había enviado las mismas fotos aquellas, una semana antes, para que fuera estudiando el caso. Pienso en todo, ya saben, ey. Pues que llego a la veterinaria con todo el circo, -ya no se quedan quietas, son unas guarras-. Bueno hay una, que parece decir gracias y por favor cuando intenta ladrar, y que si fuera persona, comería con cubiertos y se sonrojaría de los pedos que se echa, toda una damita pues.
El veterinario, la agarró y la revisó in situ. Y me dijo: "bueno, te tengo que dar una noticia, tu perrita no es ella, es él". El veterinario tenía dudas, pensaba que podría ser matriz infantil, que también pasa en los animales, pero ya viéndole en negocio, resulta que: "es un perrillo sin pitillo". Lo único que le va a pasar cuando crezca, es que si se topa con una perra en celo, tal vez se alborotará, pero no podrá hacerle nada. Que ya cuando crezca, se podrá saber más, si soló es un caso de que se le desarrollaron poco sus órganos o es un caso de hermafrodita canino.
Yo regresé a casa tranquila y pensando, que si me compro un boleto de lotería, a la mera y me lo sacó. Tenemos un caso en un millón en casa, la familia adoptiva se lleva un gran caso a casa.
VIDEO: Lua, las dos perritas y la gorda que paso a ser el güero desde antier. Con un mes, justo cuando empezaron a ser interactivas.
